22 de mayo de 2007

Pies diminutos

A esta anciana le vendaron los pies de niña, una práctica brutal pero imprescindible para que sus padres le pudieran buscar un esposo con cierto rango. Unos pies femeninos diminutos y deformados por aquel vendaje atroz eran entonces el mejor reclamo para una sociedad fetichista dominada por los hombres. Aunque esta costumbre comenzó a prohibirse a finales del siglo 19, siguió realizándose de forma clandestina en las zonas rurales. Fue Mao Tsé Tung, quien no era precisamente casto, quien le dio en 1951 la patada definitiva.